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El evangelio en las selvas del sur (1)*
HISTORIA ECLESIÁSTICA
Orígenes de la parroquia del Inmaculado Corazón de María en Escárcega, Campeche.
 
Mayo 2017 (EXCLUSIVA COMUNICA).- La proliferación de campamentos chicleros y centros madereros en el sur del vastísimo territorio del estado de Campeche, dio como resultado la paulatina formación de numerosos asentamientos humanos que se fueron convirtiendo en un reto para la Iglesia: había que atender pastoralmente a esa gente dispersa en las selvas campechanas, con limitadas vías de comunicación y escasos recursos económicos.

Varios de esos asentamientos -Escárcega, Candelaria, Pital, etc.- empezaron a ser visitados desde la lejana isla del Carmen por el cura Faustino Rebolledo Blanco, quien esporádicamente salía hacia campamentos chicleros o ejidos con la finalidad de predicar, bautizar, celebrar la misa y administrar el matrimonio. Pero no sólo se aventuró en aquellos parajes el padre Faustino; también lo hicieron los padres Valentín Cortés, Mauricio Avilez y otros. Así lo testimonian algunos libros sacramentales conservados en el Archivo Histórico de la Diócesis de Campeche. Dichos libros comienzan en 1944, pero eso no excluye que ya desde antes hubiera algún tipo de asistencia sacerdotal en aquella zona. Lo cierto es que la presencia permanente del sacerdote seguía siendo un imperativo sin cumplir.

En aquellas partes cuando mucho había alguna que otra capillita, como la de 3 metros por 4 metros que se dedicó a la Virgen de Guadalupe en la central chiclera llamada Placeres, cuya bendición el Obispo Alberto Mendoza y Bedolla autorizó hacer al Pbro. Manuel Vadillo para que, así, el pequeño templo quedase habilitado como lugar de culto católico donde los sacerdotes que llegaran debidamente autorizados pudiesen celebrar los sacramentos y predicar la Palabra de Dios. Dicha bendición se llevó a cabo el 15 de junio de 1945 a las 3:00 p.m. estando presentes el piloto aviador Enrique Cano, el Jefe de Campo en funciones de Administrador don Guadalupe Jiménez, los Sres. Alberto Cano, Rosemberg Massa, José del Carmen Espinosa, Rafael Llanes, Rubén Toraya e Ignacio Colonia.

La visión pastoral del Obispo consideró que ya era tiempo de que hubiera un sacerdote sirviendo permanentemente en las selvas del sur, para garantizar una atención adecuada a la gente que habitaba aquellos lugares tan apartados y extensos. Así, el 31 de agosto de 1948 el venerable Obispo, haciendo un incómodo viaje en tren, llegó a Escárcega para entregar al cuidado pastoral del Pbro. Manuel Vadillo Novelo una superficie de casi 25,000 km2 que abrazaba una veintena de poblados y centenares de campamentos chicleros diseminados en los actuales municipios de Escárcega, Candelaria y Calakmul. Esa nueva demarcación -puesta bajo el amparo de quien habría de ser la titular y patrona, el Inmaculado Corazón de María- limitaba con Guatemala, Tabasco, Quintana Roo y las parroquias de Hopelchén, Chiná, Seybaplaya, Champotón y El Carmen.

El plan del P. Vadillo era salir cada tres meses -como había hecho en Tenabo- recorriendo cerros y sorteando ríos, bajo sol o lluvia, para ir visitando los campamentos (El Pato, Guerrero, Victoria, Encarnación, Mamantel, Don Samuel, Pital, Konhuás, Km. 109, etc.). Acompañado de algunos hombres de los campamentos, rezaba el Rosario, celebraba los sacramentos y cazaba extraordinarios ejemplares de los cuales aprovechaba las carnes, las pieles y los plumajes, y, a veces, incluso disecaba a los animales enteros. El cura -28 años a cuestas en 1948- era, sin duda, un intrépido misionero.

El padre Vadillo hacía sus expediciones a pie, a caballo y en mula, en tren, incluso en avioneta. Efectivamente, se había hecho amigo de gente metida en el negocio del chicle y del corte de madera, obteniendo de ellos el favor de que lo movieran en sus avionetas para poder ir visitando algunos campamentos diseminados por la selva campechana. Así llegaba a puntos tan distantes como Xpujil. Eso lo hace saber por carta del 10 diciembre de 1949 al Vicario General, Pbro. Dr. Martín Palmira Lavalle. Después de ponerlo al tanto de una dificultad con un militar que pretendía casarse de nuevo y de referir que el Obispo le había encargado hacer el mapa de la diócesis, concluye su carta con esta comunicación:

[...] el aserradero Cao-Mex, o sea Xpujil, pertenece a mi jurisdicción por formar parte del municipio de Champotón y se encuentra exactamente en la frontera con Quintana Roo. Pondreme de acuerdo lo más pronto posible con el Ing. Medina para que me envíe su avión a Escárcega y haga mi primera visita a ese lugar. Este ingeniero es amigo mío y espero me dé facilidades.

El joven sacerdote era ayudado por cinco religiosas Mercedarias del Santísimo Sacramento que, además de impartir la formación en la fe, también ofrecían enseñanza primaria a la niñez de Escárcega.

¿Cuál era el status canónico de esa nueva realidad eclesial surgida aquel 31 de agosto de 1948? Al referir esos hechos en su libro “Amanecer en las selvas” (p. 44), el P. Vadillo usa los términos “parroquia” y “párroco”; lo mismo señalan los libros sacramentales de aquellos años. Sin embargo, por algunas cartas del propio P. Vadillo, del Obispo y del Vicario General de entonces, resguardadas en el Archivo Histórico de la Diócesis de Campeche, se sabe que más bien se trataba de una “vicaría fija” y, por tanto, su sacerdote era un “vicario fijo”. Así, por ejemplo, en una carta del 7 de octubre de 1949, ante la crítica situación por la que atravesaba Escárcega, el P. Vadillo dice al Obispo que no piense hacerla parroquia en ese momento. Y en una carta del 6 de mayo de 1950 el Obispo, ante la solicitud del P. Vadillo de que sea enviado un padre visitador para que informe al prelado de los avances materiales y espirituales de Escárcega, responde que “esa Vicaría”, en cuanto a los efectos de la Vicaría Foránea (dec
anato, se diría hoy), dependía de la parroquia del Sagrario-Catedral. En la práctica, en la Vicaría de Escárcega todo funcionaba como en cualquier parroquia.

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*Esta es una colaboración de Armando José Rosado Cel, Licenciado en Ciencias Patrísticas por el Instituto Patrístico Augustinianum incorporado a la Universidad Lateranense de Roma, director del Archivo Histórico de la Diócesis de Campeche, párroco de la iglesia de Sta. Ana de la misma diócesis, acucioso investigador de la historia local y articulista del Grupo Editorial Comunica.


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