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“Piratas de Campeche” / Aída Alcalá Campos*

A la memoria de mi padre que me inculcó el amor por el béisbol. Mi honesto y amplio reconocimiento a Gabriel López Martínez por su estupendo libro sobre béisbol “Contra viento y marea”.

Junio 2017 (EXCLUSIVA COMUNICA).- Mi papá falleció en aquel recordado septiembre beisbolero en que “la pelota caliente” se congeló en la serie mundial del 94 por la huelga de la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas Fue la segunda vez en la historia que el Clásico de Otoño no se jugaba y la primera desde la Serie Mundial de 1904. Postrado en la cama del hospital le susurraba al oído los acontecimientos que se iban dando en torno a la cancelación del clásico.

Mi papá fue ampáyer (umpire en inglés) durante muchos años, desde la Liga Peninsular de los años 50, que se jugaba en el “Leandro Domínguez”, en Santa Lucía, hasta la aguerrida Liga del Sureste que inició en los 60 y abarcó todos los 70.

Alfredo Alcalá Graniel es el nombre de mi papá, y su mote El cura, por un golpe en la cabeza en una de las travesuras infantiles ocurrida en el marco de las fechas patrias; al curarle debieron cortarle el cabello alrededor de la herida, parecido a la tonsura. De ahí hasta siempre, sobre todo en la jerga beisbolera que acostumbra los motes.

Mi papá me enseñó muchas cosas sobre el béisbol; más tarde él y yo a mi hijo, y aún más tarde, yo a mi nieto Max. Lo único que no quise aprender del béisbol es el puntaje de los peloteros. Dos señalamientos llamaron siempre mi atención porque, obvio, nunca pude experimentarlos: el ampáyer debe tener oído y visión de primera porque son instrumentos para declarar el safe o el out, oír la pisada a la base y la pelota al entrar al guante. El otro se refería a que la pelota en fly muy elevado al jardín “marea” al fielder debido a que viene cayendo en zigzag.

Gabriel López Martínez, LIc. en Ciencias de la Información, es un buen amigo mío apasionado por divulgar la información de la historia local en el campo de la radiodifusión y del deporte en Campeche. Nuestra amistad siempre ha sido fructífera; aunque muchas veces no pueda acompañarlo en sus interesantes eventos, como verdaderamente quisiera, estoy al tanto de sus quehaceres como director de la emblemática Biblioteca Campeche y como escritor.

“Contra viento y marea” es su último libro. Presentado el pasado mes de marzo, la obra está basada en el devenir histórico del equipo de béisbol “Piratas de Campeche”. Cuando me lo obsequió me dijo que me iba a gustar; y en efecto, así ha sido. Escritura y por la tanto lectura ágiles hacen que uno no suelte el libro. Información y recuerdos se agolpan a cada momento.  

La frescura narrativa en los inicios de cada capítulo me cautivaron por la maestría en la síntesis y exactitud histórica, cultural y emblemática que, sin perder los rasgos de la temática beisbolística nos colocan, casi de inmediato, en los acontecimientos. Una historia de Campeche que recorre, sin tanta frivolidad, todas las épocas que vivió nuestro terruño a partir de la conquista española.

Escribir la historia del béisbol campechano es como dice el mismo autor: Escribir un libro no es tarea fácil. Escribir un libro de béisbol es muy difícil. Escribir un libro del béisbol en Campeche es aún más complicado. Los periódicos de inicios del siglo XX estaban más abocados a asuntos políticos y culturales que a los deportivos.

López Martínez concentra entonces la historia del equipo Pirata a partir de su entrada al circuito de verano de la Liga Mexicana de Béisbol, AAA, ocurrido en 1980, el Año del Jonrón -22,000- y en el que la LMB cumplía 25 años de dentro del béisbol organizado. Los campechanos estaban de fiesta y lo manifestaban en las calles, con los amigos, en el trabajo, en el hogar, con la familia, etc.

Los años anteriores a este acontecimiento, los de las Ligas peninsular y del Sureste, los aborda el autor de manera muy general, sin momentos y nombres que los llevo en mis recuerdos más codiciados y que trataré de completar para mi amigo Gabriel. “Contra viento y marea” nombra a los primeros patrocinadores del equipo campechano que inició con el nombre de Piratas en 1947: don Benjamín Ganzo y don Leovigildo Gómez.

El equipo contaba en su mayoría con peloteros campechanos que jugaron más de una década, ya que pude ver en acción a muchos de ellos, como el “Chino” Wong (pitcher), “Lolis” del Río, Filiberto Qui (fielder) y Gustavo Pavón (short stop). La directiva estaba a cargo de don Gonzalo R. de la Gala, como bien señala López Martínez.

1951 es el año en que inicia su historia corsaria el Coloso de San Matías. Después del pequeño parque “Leandro Domínguez”, con gradas y caseta de radio, hechos con madera rústica y techo de palma, el Parque deportivo, como primeramente se le llamó, me parecía enorme. Contaba con palcos al nivel del campo, pero las gradas se mantuvieron sin techo y el parque sin alumbrado durante varios años. Los juegos se llevaban por las tardes y domingos en la mañana.

Fue la época en que llegaron al equipo peloteros muy jóvenes como Benjamín “Cananea” Reyes (short stop) y Ricky Nevarez (fielder), otros no tan jóvenes como el “Guarao” Guerra (pitcher) y La “Gata” Padilla (fielder). “Cananea” era un joven delgado muy engreído y gritón, Nevarez por lo contrario era amable y cortés; el “Guarao” era muy alto y encorvado y la “Gata” corría velozmente con la punta de los pies, aún tengo nítido su carrera al pisar segunda y seguir carrera hasta tercera.

Los jóvenes peloteros que vinieron de otras partes gozaron las delicias provincianas de aquellos años en que chicas y chicos llegaban al lugar de reunión dominguera: el parque del Centro. Las vueltas a su alrededor, unas en sentido contrario de los otros, provocaban momentos románticos, cuchicheos entre amigas, risitas coquetas y temerarios jóvenes acercándose a recibir un saludo o un desaire.

Entre semana, los peloteros llegaban a ver los juegos de softbol al parque “20 de Noviembre” que se ubicaba en los que es ahora la Esc. López Mateos y el jardín de niños a su costado, pues contaba con alumbrado y buenas gradas de mampostería, con sus bien diseñadas escaleras para accesar a ellas. Me gustaba mucho ese parque deportivo.

Para el registro de los Piratas de Campeche a la LMB el entonces “Venustiano Carranza” hoy nuestro flamante Estadio “Nelson Barrera”, la Casa de los Piratas, contaba ya con más graderío, techo y un buen alumbrado, años más tardes contaríamos entonces con pizarra electrónica, y mucho más tarde con una pizarra electrónica de primera.

“Contra Viento y Marea” es una obra que hacía mucha falta en la historiografía del estado de Campeche y del béisbol profesional. El registro que guarda sobre la gran historia del béisbol campechano es estupendo. Narrado con alegría y pasión, sin perder la honestidad sobre los hechos, la obra contiene datos de gran importancia histórica en el béisbol campechanos; sus triunfos nacionales, el partido más largo de su historia con un juego de 21 innings contra Cancún, aquel juego que duró tres días debido a los aguaceros que dejaban empapado el campo, los récords de bateo, pitcheo, las grandes atrapadas, etc.

El libro registra las jugadas de peloteros como Juan Ramón Bernhardt, Francisco Villaescusa, Héctor Páez, Pancho Campos, Herminio Domínguez, Héctor Páez, Marco Antonio Guzman, Narciso Elvira, Roy Johnson, Rubén Rivera y tantos otros, así como los nombres de sus managers como Francisco “Paquín” Estrada (para mí el mejor de todos), Nelson Barrera, Jorge Tellaeche, Carlos Paz, etc., y de igual manera a sus directivos. Todos los nombres, hazañas y errores. Nada falta en esta historia documentada sobre “Piratas” de Campeche en la LMB.

Como fémina no puedo más que aplaudir a Luz Ma. Turriza Flores en la voz del sonido local del “Nelson Barrera”, que también registra y reconoce el autor, Gabriel López Martínez. A él mi reconocimiento a su interés genuino por la “otra” historia de Campeche, que también debe escribirse, lo aplaudo enfática y eufóricamente.

Los papás tendrán un festejo mayúsculo este fin de semana. Campeche tendrá por tercera vez la gran fiesta del “Juego de Estrellas”, del “clásico de media temporada” de la LMB el domingo 18 por la noche. El festín inicia desde este viernes 16. También se llevará a cabo la premiación a lo mejor del Béisbol Mexicano; la visita de mascotas y peloteros al Hospital General de Especialidades y la casa hogar “Una caricia humana” y el Home Run Derby. ¡Por y para ustedes, fanáticos!

*Aída Alcalá Campos, articulista de nuestro Grupo Editorial Comunica, ha sido catedrática de Literatura y fundadora de la cátedra Cervantes y su tiempo en la Facultad de Humanidades de la UAC; también impartió las materias de Sociolingüística y Lingüística General en la Escuela de Periodismo y Ciencias de la Comunicación del IC y ponente en diversos congresos nacionales e internacionales sobre estos temas.



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