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Los huesos “vivos” de Pomuch
Por Román Fuentes
19:58 REPORTAJE
Cada año en la víspera del Día de Muertos, los habitantes de Pomuch acuden al cementerio para limpiar los restos óseos de sus seres queridos, como una muestra de amor y respeto de los familiares del mundo terrenal hacia aquellos que han fallecido.

Desde San Francisco de Campeche, Cam., 31 de octubre de 2013 (EXCLUSIVA COMUNICA).- Como parte de las tradiciones con motivo de la celebración de los Fieles  Difuntos, los habitantes de Pomuch, comunidad que pertenece al municipio de Hecelchakán, acuden cada año al cementerio local para limpiar los osarios y desempolvar los restos de sus seres queridos fallecidos, una tradición que, según los lugareños, iniciaron los mayas como una muestra de respeto y amor hacia sus muertos.

La fecha que marca el inicio de esta añeja costumbre es el  26 de octubre y en la víspera del 2 de noviembre los restos deberán estar completamente limpios y envueltos en servilletas previamente bordadas. Según la creencia, limpiar los huesos es como bañar el cuerpo del ser querido, ya que consideran que éste aún no ha desaparecido. Por otra parte, la servilleta, que suele ser bordada con figuras de flores o las iniciales del difunto, representa la ropa del muerto y debe ser nueva, pues de lo contrario el ánima no llegará a su tumba cuando lo vayan a visitar.

En el cementerio los pobladores tienen la costumbre de exponer las osamentas en osarios; los restos óseos son dispuestos dentro de cajas de madera o metal, primero se colocan los huesos largos, luego las costillas, y al final los huesos cortos y planos. También se pone el cráneo con o sin mandíbula encima de todo y el cabello, que en ocasiones se conserva, es acomodado encima de la frente. Esta tarea es realizada por cualquier miembro de la familia, mientras que otros limpian los huesos y los demás colocan las veladoras, arreglan y pintan el osario o deshierban alrededor del mismo, todo previo al Día de los Muertos.

Rosa Mex, de 74 años, suele ir al camposanto unos días antes de las fechas sagradas, 31 de octubre y 1 de noviembre, para limpiar los huesos de sus padres. No teme a la muerte  pues para ella los huesos están "bien vivos", dice  refiriéndose al recuerdo de sus seres queridos.

"Antiguamente -cuenta-, los muertos descansaban en los árboles, guardados en cajas de 60 x 30 cm que colgaban de las ramas y se mecían con el arrullo del viento. Los niños se asustaban mucho, pero los adultos sabían que más que terror, la cercanía con los restos  era y es un acto de cariño y veneración".

Los habitantes de Pomuch y otras comunidades del Camino Real, llevan a cabo este ritual luego de que transcurren tres años y medio del fallecimiento, cuando los restos son retirados del ataúd y colocados en un osario, siendo prácticamente una obligación de los familiares limpiar los restos y hacerles un  rosario con su ofrenda, para que regresen a la tierra a disfrutar  todo lo que les gustaba en vida. Esta tradición es un vasto atractivo para los visitantes, pues las calaveras y los demás huesos, las cuales reciben un trato especial (desde limpieza hasta vestimentas nuevas), conviven durante estos días literalmente con los vivos.

Esta práctica, cuyo origen se atribuye a la cultura Maya prehispánica, está encaminada a una forma de contacto entre familiares del mundo terrenal y aquellos que han dejado lo material. Sin embargo, hace 50 años esta tradición era distinta, ya que los familiares sacaban los restos de sus difuntos y los llevaban a sus casas, donde realizaban los rezos, y después los regresaban para que al año siguiente realizaran el mismo ritual. Posteriormente, las autoridades sanitarias lo prohibieron ante el temor de posible brote de enfermedades. Por ello, ahora la limpieza se da dentro del cementerio, y la tradición se hereda a las siguientes generaciones, al grado de involucrar a los niños en los rituales para limpiar las osamentas de sus abuelos o abuelas, o de algún otro familiar.

Sin embargo, la magia de la veneración a los Fieles Difuntos en Pomuch no termina en el cementerio, esta tradición pasea por sus calles y humea en sus panaderías, con su famoso "Pan de Pomuch", dulce y suave como las almas que nos visitan en estas fechas. Todos estos encantos parecen suficientes para que Pomuch sea considerado como "Pueblo Mágico", sobre todo por su legado al mundo de costumbres insólitas que han asombrado a visitantes locales, nacionales y extranjeros, incluyendo a norteamericanos y europeos quienes conocen esta práctica a través de los trabajos especiales difundidos por The History Channel sobre esta antigua tradición campechana.

Los huesos “vivos” de Pomuch, representan a la gente que ha dejado de existir en esta vida, pero que nacen a la inmortalidad porque el amor de sus seres queridos no se extingue.


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