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INM, el terror de los niños migrantes
23:50 REPORTAJE
Los niños migrantes detenidos en México por el Instituto Nacional de Migración son expuestos al hacinamiento, falta de espacios para la recreación, mala comida, condiciones insalubres, aislamiento y celdas de castigo, mientras se resuelve su situación migratoria.

Redacción Comunica.- La organización civil Sin Fronteras dio a conocer recientemente en su informe “La ruta del encierro. Situación de las personas en detención en estaciones migratorias y estancias provisionales”,  que la mayoría de los niños migrantes que son detenidos en México y encerrados en las Estaciones Migratorias del Instituto Nacional de Migración (INM), no cuentan con las condiciones necesarias para garantizarles sus derechos como infantes.

La legislación mexicana señala que cualquier menor migrante detenido debe ser enviado de inmediato al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), mientras se resuelve su situación migratoria, y si de manera excepcional son alojados en estaciones migratorias, se les debe asignar un lugar adecuado.

Pero aun cuando la ley establece que todos los niños deben ser atendidos por el DIF, esta institución sólo recibe a los menores de 11 años, a pesar de que la mayoría de los infantes que migran tienen entre 12 y 17, es decir, son adolescentes, y ellos no son tratados como niños, sino recluidos, incluso por varios meses, en centros de detención que a veces ni siquiera cuentan con espacios para separar a los menores de los adultos.

El informe señala que el año pasado 9 mil 893 menores de edad fueron retenidos en estaciones migratorias, el doble de los detenidos en 2010 (4 mil 43 niños), o los 4 mil 160 en 2011 y  los 6 mil 107 en 2012.

Sin Fronteras también revela que cada año aumenta el número de niños que emigran. La mayoría son centroamericanos e incluso los hay que son demasiados pequeños. Carolina Carreño, psicóloga del organismo, asegura que en su monitoreo se han encontrado niños de 6 y 7 años que viajan solos y que acaban recluidos en las estaciones migratorias.

Afirma que este movimiento migratorio tiene que ver con la violencia que se vive en sus casas o comunidades, o relacionadas con el crimen organizado. Muchas familias, dice, prefieren que el niño migre para no dejarlos al amparo de las pandillas, que los recluten o los maten. Y agrega: “O bien los niños deciden salirse o son niños que tienen familiares en los Estados Unidos y piden que se los lleven”.

De los casi diez mil menores detenidos en 2013, 7 mil 995 tenían entre 12 y 17 años, por lo que pertenecen a áreas de adolescentes adjudicadas en algunas estaciones migratorias, pero mil 898 tenían menos de 12 años y de éstos, 291 no iban acompañados.

La organización Sin Fronteras resalta particularmente el caso de una niña salvadoreña de 8 años y su hermano de 12, que viajaban a Estados Unidos para encontrarse con sus padres y por fin conocerlos, debido a que desde muy pequeños se habían quedado al cuidado de su abuela. Viajaban solos en un autobús por Oaxaca cuando fueron detenidos por el Instituto Nacional de Migración, quién los trasladó a la estancia provisional de San Pedro Tapanatepec.

Cuando fueron entrevistados por Sin Fronteras a la mañana siguiente, los menores estaban tranquilos, aunque aún no sabían lo que pasaría con ellos. Sin embargo, cinco días después los volvieron a encontrar ahora en la estación migratoria de la ciudad de Oaxaca y su comportamiento había cambiado, esta vez se veían nerviosos, desaliñados, sombríos y tristes. La niña relató: “Es que mi hermanito llora todas las noches, porque ya quiere irse a nuestra casa”.

El informe resalta el fuerte impacto que recibieron al notar la evidente afectación emocional de ambos niños, al recordar y comparar la primera visita a la Estancia Provisional con la segunda en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración.


Traumas severos en niños detenidos

El doctor David Szydlo, psiquiatra infantil por las universidades de Londres, Yale y Hamilton, así como director del Centro de Estudios Psicoanalíticos AC, advierte que si las autoridades migratorias piensan que se resuelve algún problema quitándole la libertad a estos niños, al espantarlos y violentarlos, “incurrimos en un grave error, con eso, lo único que estamos haciendo es crear futuros problemas, que se revelarán en cinco, 10, 15 años.”

El doctor Szydlo es especialista en atención de niños traumatizados por eventos de violencia y miembro del equipo de psiquiatras que brindó apoyo a los infantes de Nueva York, tras los ataques a las Torres Gemelas, y es enfático al señalar que todos los niños que padecen estas situaciones (la detención) sufren depresiones muy severas, ataques de ansiedad y pánico, fuertes fobias, así como trastorno de estrés postraumático, que es un padecimiento paralizante, incapacitante, que convierte al niño en un ser incapaz de ver un futuro, “si a un niño se le roba la capacidad de pensar en un futuro, es un niño totalmente destrozado”, afirma.

Los niños que presentan este padecimiento, destaca Szydlo, pierden el sueño, sienten el deseo de expresarse violentamente, repitiendo el trauma, esta vez como perpetradores; o en busca de evitar el trauma se retraen y aíslan. Son niños, además, que sufren pesadillas o trastornos alimenticios, y destaca que este trastorno no se cura por sí mismo, hay que atenderlo para que los niños no repitan estas historias.


El INM es peor que la cárcel

El informe “La ruta del encierro” recopiló los testimonios de los migrantes detenidos en estancias del Instituto Nacional de Migración, quienes denuncian que las condiciones de encierro son peores a las de una cárcel. El hacinamiento, la falta de espacios para la recreación, la mala comida, las condiciones insalubres, el aislamiento y las celdas de castigo hacen recordar más a un penal que a un centro transitorio de aseguramiento de migrantes, cuyo único delito es cruzar México sin un documento que acredite su estancia legal en el país.

Pero estas condiciones resultan más infames para los menores debido a que son más vulnerables. Aquellos niños que viajan con su familia deben acreditar una relación de parentesco, ya sea con un acta de nacimiento u otro documento que lo pruebe, solo los niños muy pequeños pueden permanecer junto a sus padres.

Por otra parte, en las estaciones migratorias no cuentan con áreas familiares, existe un área para mujeres, una para hombres y otra para adolescentes mayores de 12 años. Sin embargo, frecuentemente los niños menores también son trasladados al área de adolescentes o en el caso de las niñas al área de mujeres adultas. Si los niños viajan solos, tienen derecho únicamente a hacer una llamada para avisar a alguien.

Sin Fronteras resalta que el contacto con el mundo exterior es fundamental para todas las personas detenidas, pero es especialmente delicado en los niños, niñas y adolescentes, para los cuales es fundamental asegurar el contacto con el exterior, las visitas y la realización de tantas llamadas como soliciten sin costo alguno.

Las cifras parecen indicar que el fenómeno de la migración infantil no va a descender, por lo que Sin Fronteras recomendó al Estado Mexicano plantear alternativas a la detención que cumplan con las necesidades de los niños. También se deben asegurar que exista lugar en el DIF para recibirlos o crear alianzas con otro tipo de albergues.

Román Fuentes / Comunica Campeche


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