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Fe y tragedia ante el amor por la Virgen de Guadalupe
15:14 REPORTAJE
Como cada año, el santuario erigido en honor a la morenita del Tepeyac en la capital campechana recibe la visita de miles de personas, no solo de Campeche, sino de distintos puntos del sur de México.

Redacción Comunica.- La Virgen de Guadalupe, la máxima figura católica de respeto para los mexicanos, ajustó 483 años de su aparición ante el indio Juan Diego en el cerro de Tepeyac en la capital del país. Historia para unos, el mayor acto de fe para  otros.

Como cada año, el santuario erigido en honor a la morenita del Tepeyac en la capital campechana recibe la visita de miles de personas, no solo de Campeche, sino de distintos puntos del sur de México, quienes reconocen a este recinto el punto de veneración mariana más importante de la región.

Desde los últimos días de noviembre, es normal ver en las carreteras a personas de todas las edades cumpliendo sus “mandas”; tanto en bicicleta como a pie, en una procesión o en solitario, todos buscan agradecer con el sudor los favores de la virgen.

El clímax del respeto a la Virgen del Tepeyac llega desde la madrugada del 12 de diciembre, donde los campechanos junto con los peregrinos, como en otras partes, no sólo de México sino del mundo le cantan las tradicionales mañanitas.

Y es que la fe de los campechanos, se pone de manifiesto con sus oraciones individuales a los pies de la virgen la noche del 11 de diciembre, algunos permaneciendo hasta el amanecer, contando con el apoyo de los vecinos del tradicional barrio que año con año apoyan con comida a los peregrinos.

El 12 de diciembre, los feligreses locales y peregrinos llegan durante la mañana, al medio día ya son cientos, para la tarde miles, lo que para el rector del Santuario Guadalupano, el presbítero, Eleodoro Gijón Estrada, constituye el acto más sincero de fe y agradecimiento.

“Lo que pasa aquí, es sin duda un acto de fe por la Virgen, vienen a agradecer los favores y bendiciones conseguidas a través de ella, que es la encargada de interceder por nosotros como lo hacen todas las  madres,… escucha el llamado de sus hijos”, expresó.


Los peregrinos

Los días que duró la celebración mariana, los fieles recorrieron cientos de kilómetros para llegar al altar guadalupano de esta ciudad, otros muchos, tomaron más de 20 días para ir hasta la Basílica donde se reúnen personas de todo el país.  

Pedro Xool de 30 años, originario de Yucatán, aseguró que año con año toma su bicicleta y la imagen de su “morenita” y sale rumbo a la capital campechana, “aquí venimos a agradecerle a la Virgencita todo lo que nos ha dado. La primera vez que vine, lo hice cuando tenía 18 años, pidiendo por mi madre, hoy vengo pidiendo por la salud de mi hijo, “sabemos que hay mucho peligro, pero es un riesgo que tomamos sabiendo que la fe nos llevará a nuestro destino sanos”.

Confesó que pese a ser un acto que realiza año con año, guarda sus reservas por permitir que sus hijos tomen una manda, “soy padre, con fe vengo, pero me preocuparía que mis hijos vengan solos por los peligros”.

María Dzib, también cumple una manda, desde Halachó se dirige a Chiapas, pero va en un grupo de 15 personas, quienes hacen relevos corriendo por la carretera, parando en las iglesias, orando por cada uno de los que van y por sus familias.

“Vamos por nuestras familias, por eso tomamos el camino de ir, porque creemos en la virgen, es nuestra madre, por eso corremos por ella, vamos hasta Chiapas, esa es nuestra promesa, tal vez en otro momento lleguemos hasta la Basílica”, acotó.


La tragedia del Peregrinaje

Pero no todo es miel sobre hojuelas, si bien la fe lleva a buen puerto a los feligreses, hay quienes lamentablemente no cumplen su manda; año con año, la nota roja mancha los festejos en honor a la Guadalupana.

Y es que la misma dosis es recurrente en todo el país, de los miles muchos se quedan en el camino, muchos terminan sin cumplir con el acto de fe. El viaje en bicicleta por carreteras federales, es sin duda algo peligroso.

El pasado miércoles 10 de diciembre, falleció el joven peregrino Flavio Francisco Caamal Chi de apenas 21 años de edad, fue arrollado por un vehículo particular cuando viajaba sobre la carretera Campeche-Mérida a la altura del municipio de Hecelchakán.

El joven era originario de Tzucacab, iba acompañado de sus compañeros ciclista, uno de ellos relató que estaban por entrar a la cabecera municipal de Hecelchakán, cuando su amigo fue golpeado por el vehículo que conducía, Ismael Becerra.

Para muchas personas, esto es lo que aguarda para quienes no van con fe al encuentro de la morenita de México; otros lo ven como un lamentable accidente y los más benevolentes como el final de su manda, para ir al cielo donde está la Virgen.

El rector del santuario, difirió de los comentarios anteriores, para él, ni Dios ni la Virgen, quieren ver a sus hijos morir en forma trágica, menos aún castigan así a quienes no creen y hacen el viaje sólo por diversión.

“Asociamos la desgracias con una visión de castigo de Dios, pero son actos humanos y a la hora de la hora hasta la persona más prudente puede tener un accidente, no es la mano de Dios, definitivamente”, expresó.

Lo cierto es que con todo y el peligro que representa el peregrinar, año con año serán más los fieles que tengan algo que agradecerle a la Virgen María de Guadalupe. Nuevas generaciones se unirán y la morenita los esperará a todos.


José Balán / Comunica Campeche

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