evidencias locales nacionales internacionales
-A   A   +A
Inseguridad alimentaria infantil
 
Príncipes y mendigos; uno de cada cinco niños en los países ricos vive en la pobreza y uno de cada tres niños mexicanos padece de inseguridad alimentaria.

Junio 2017 (Redacción Comunica).- Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO), la seguridad alimentaria se cumple "cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana".

La Cumbre Mundial de la Alimentación, define cuatro pilares fundamentales de la seguridad alimentaria: a) la disponibilidad física de los alimentos, b) el acceso económico y físico a los alimentos, c) la utilización de los alimentos y d) la estabilidad en el tiempo de las tres dimensiones anteriores.



El Art. 4º de la Constitución Mexicana establece el derecho a la alimentación al asentar que “Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará”. Es el Estado, constitucionalmente hablando y por obligación, responsable de garantizar a la población seguridad alimentaria.

Sin embargo, según cifras de la Unicef, uno de cada tres niños mexicanos, carece de seguridad alimentaria; mientras en los países ricos uno de cada cinco vive en la pobreza. Lo que lleva a concluir, el informe anual elaborado por el centro de investigación Innocenti de Unicef, que "unos ingresos nacionales elevados no bastan para garantizar buenos resultados en términos de bienestar de los niños".



Alemania y Suiza están a la cabeza en términos de progreso social en favor de la suficiencia alimentaria infantil, no así Rumania y Bulgaria que cierran la lista de los países europeos, por ser países con bajos ingresos per capita. No es el caso de Estados Unidos, 37º en una lista con 41 países, ni el de Nueva Zelanda que ocupa el 34º lugar. Sin embargo, existen grandes desigualdades en estos porcentajes, ya que en países de "altos ingresos" encontramos que, en promedio, uno de cada cinco niños vive en la pobreza.

México se encuentra en el lugar 38, con el 31.6% de menores en condiciones precarias, en donde uno de cada tres niños se enfrenta a la inseguridad alimentaria, provocando severos efectos para la salud, particularmente de las niñas y los niños, al enfrentar un fenómeno doble: la anemia y la desnutrición, por un lado; la obesidad y el sobrepeso por el otro.



Uno de los factores que influyen notoriamente en las condiciones de inseguridad alimentaria en nuestro país es el nivel ínfimo de los salarios que existe en todo el territorio nacional. 49 millones de trabajadores mexicanos no pueden adquirir una canasta básica solo con su ingreso laboral al percibir tan solo entre uno y dos salarios mínimos, lo que, probadamente, no les permite superar los umbrales de ingreso de la línea de la pobreza.
 


Para el cuarto trimestre del 2016 el número de trabajadores en México que gana de uno o hasta dos salarios mínimos, así como aquellos que no reciben ingresos por su servicio, fue de 24.5 millones, suma equivalente al 13.25% del total de la población ocupada. Del total de trabajadores con bajos ingresos, 7.4 millones ganaban hasta un salario mínimo y 13.6 millones percibieron hasta dos salarios mínimos, suma muy inferior a lo que se requiere para superar el umbral de la pobreza en los ámbitos urbanos.

Si a esto agregamos el fenómeno inflacionario en los precios de los alimentos, uno de cada tres asalariados del país está condenado, literalmente, a la pobreza. Su poder de adquisición no alcanza, ni remotamente, a cubrir el precio de la canasta básica.



Esta situación, de suyo tan precaria, lleva a la familia a una condición alimenticia deficiente que lleva, particularmente a los niños, a una desnutrición que se refleja en la obesidad causada por este factor, así como en su déficit de aprendizaje escolar, una mortalidad temprana, inclinación al suicidio, embriaguez, drogadicción, etc.

Apegado a lo establecido en el Art. 4º de la Constitución Mexicana, uno de los programas instituidos para tal efecto es el de los desayunos escolares. Este programa está dirigido solo a menores de 15 años, específicamente a estudiantes de educación básica -y básicamente a niños de preescolar y primaria-, consiste en otorgar un desayuno diario, frío o caliente, a los niños en edad escolar sujetos de asistencia social. Casi todos establecidos en zonas de alta marginación.



La Cruzada Nacional Contra el Hambre, otro de los programas de política social encargada de atender a la población más vulnerable, se ha visto inmersa en diversas críticas al concebirse como un programa que proporciona bienes o servicios directamente a la población, sino como una estrategia cuya intervención se basa en la coordinación de programas entre distintas instancias gubernamentales.

El caso de los adolescentes, carentes del beneficio señalado anteriormente, se incrementa en esta etapa de la vida por los nutrientes que el organismo necesita y que no tiene posibilidad de obtener. Casi uno de cada cuatro adolescentes padece de problemas mentales, al menos aparecen dos síntomas por semana: depresión, irritabilidad, nerviosismo y alteraciones del sueño; lo que ocasiona, bajos índices de inserción social y altos en cuanto a ingerir alcohol, estupefacientes e inclinaciones al suicidio.



La mayoría de estos casos se desencadenan por los bajos perfiles de aprendizaje que arrojan, incluso, países con mejores resultados en educación, como Estonia, Japón, Finlandia y Canadá, donde casi uno de cada cinco alumnos de 15 años no tiene el nivel de competencia mínimo en lectura, matemáticas y ciencias.

México acumula el 40.6% de la población urbana en inseguridad alimentaria leve; mientras el 45.5% lo vive en el ámbito rural; 22.4% de quienes viven en las zonas rurales mantiene una inseguridad alimentaria moderada, mientras que el mundo urbano se sostiene en el 16.5%. Pero el 13% de la población rural, y el 9.7% de las zonas urbanas, viven en lo que se considera como inseguridad alimentaria severa. El país está afectado por una doble carga de malnutrición y más de 18% de la población está en pobreza alimentaria por ingreso.



El panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en México se debe abordar desde los cuatro pilares que la componen: disponibilidad, acceso y uso de los alimentos, y estabilidad de la oferta, así como desde las dos caras de la malnutrición en México: obesidad y desnutrición.



México se debate en medio de una serie de encrucijadas que urge resolver. Contamos con la producción y disponibilidad suficiente de alimentos para toda la población, por lo que es necesario insistir en el pleno y universal cumplimiento de los derechos humanos registrados en nuestra Constitución.



Esta es una opinión de los internautas, no de COMUNICAcampeche.com
No esta permitido publicar comentarios contrarios a los de las leyes mexicanas o injuriantes
Nos reservamos el derecho de eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Avísanos de comentarios fuera de tono
Normas para comentar en COMUNICAcampeche.com