El Soneto de Navidad / Aída Alcalá Campos*

Diciembre 2017 (EXCLUSIVA COMUNICA).- 1968 marcó el inicio de una tradición muy universal, campechana, navideña y literaria para fortuna de muchos en estos lares campechanos y mexicanos, y en otros allende el mar. La tradición cumplirá en la navidad del 2018, ya en vísperas, 50 años de haber iniciado.

Estamos en la octava de Navidad según la liturgia de la Iglesia católica, las celebraciones navideñas aún no finalizan, así que aprovecho el día para compartir con ustedes un presente no muy común en estos días; aunque el Espíritu de la Navidad promueve en nosotros una hermosa poesía íntima, y otra más de carácter publicitario.

Efectivamente, hablo de poesía, hablo de ese acto de amor que se expresa en el ser humano, pero que muy pocos, muy pocos logran expresarlo en toda su magnitud: el amor al otro, a los otros.

Brígido Redondo Domínguez siempre ha puesto su estro poético al servicio de la humanidad, así, sus sonetos escritos durante 49 años, para esta época, manifiestan logros o infortunios del mundo. Permítanme presentarles el soneto que para esta Navidad del 2017 nos entregó nuestro poeta mayor…
 


Es el poeta, el verdadero compositor, el verdadero artista plástico, músico, literario, quien logra manifestar ese sentimiento amoroso y profundo y lo entrega al mundo. Observa el mundo en que vivimos, sopesa nuestros actos -todos-, y los funde en el crisol de la poesía.

Brígido Redondo, comprometido a carta cabal con el estro poético y con el hombre, nos muestra el caos en que vivimos, lo prosaico de la vida que nos consume, la trivialidad frente a lo importante, la frivolidad frente a lo trascendente ¡la amenaza actual de una próxima guerra nuclear que no aceptamos, pero tampoco combatimos por lo antes anotado.

Edmund Burke, político dublinés, señalaba en el siglo XVIII "Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada." Y el extraordinario científico, Albert Einstein, significaba también en el siglo XX “El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.”

¿Nadie la ve? ¿Nadie se percata? ¿y quiénes advierten tal amenaza por qué no previenen a la humanidad? ¿por qué no despiertan a los durmientes perezosos, ahítos de chatarra en todos los órdenes?

Solo el poeta, en el extenso periodo histórico de la humanidad, es quien siempre ha levantado su voz desde las profundidades del arte para advertir, señalar, mostrar al mundo su descomposición y combatir con su canto, su pintura y sus versos al mal.

Cada año, nuestro buen amigo Brígido nos envía el regalo poético que mi familia y yo esperamos ansiosamente. El tema del poema siempre depende de los acontecimientos que nos circundan -lo que hace más inquietante el contenido del obsequio-, pero el propósito es siempre el mismo: dejar en nuestro corazón, en nuestros pensamientos, el sentido del amor, de la paz, del compromiso, de la solidaridad y de la esperanza.

*Aída Alcalá Campos, articulista de nuestro Grupo Editorial Comunica, ha sido catedrática de Literatura y fundadora de la cátedra Cervantes y su tiempo en la Facultad de Humanidades de la UAC; también impartió las materias de Sociolingüística y Lingüística General de la Escuela de Periodismo y Ciencias de la Comunicación del IC y ponente en diversos congresos nacionales e internacionales sobre estos temas.