Práctica de la libertad / Dr. Eduardo J. Padrón*

Marzo 2018 ( COMUNICA ).- Se le atribuye a Maquiavelo la recurrente frase “divide y vencerás”, sobre todo aplicada a la política. La política es un coto muy circunscripto pero importante de nuestra sociedad que no puede ser desdeñado, pero me niego a considerarla una manera de vivir. Creo que la idea de “dividir” está reñida con el futuro y la prosperidad.

Hay obvios y diestros políticos de oficio, servidores públicos, que nosotros solemos elegir y otros, sin querer ser peyorativo ni mucho menos, de “café con leche”, promotores inconscientes de cenáculos populares donde se dilucidan, a menor escala, los grandes bandazos de la alta política.

En las democracias, como la estadounidense, la política se puede quedar en el umbral de la casa, es una de sus grandes ventajas. En “nuestros castillos” privados prima la ley sagrada de la familia. No hay que recurrir a la doble moral, como en las dictaduras, donde se dice algo en la intimidad de la morada y luego se contradice en público donde asecha el adoctrinamiento.

La política deja de ser funcional cuando comienza a mirarse al ombligo para satisfacer sus propios requiebros y olvida para qué fue instituida. Es saludable que funcione el multipartidismo. Hay tantas maneras de pensar y abordar la realidad como seres humanos sobre la tierra, cada cual con sus intereses particulares y colectivos. Es parte de la aventura fascinante que nos circunda.

Pero cuando comenzamos a excluir, dividir, hacer que los cánones políticos desbanquen la huella humanista, clave de la supervivencia de nuestra civilización, se hace muy difícil dialogar, entenderse, armonizar, comulgar.

En Miami Dade College conviven, en la paz de la academia, alumnos procedentes de cerca de 200 nacionalidades, que se expresan en casi 88 idiomas. Se trata de un micromundo esperanzador, que el interés político, en ocasiones, ha tratado de escindir, sin mucho éxito.

Una hermosa canción de mi compatriota Pavel Urquiza resume parte de esta circunstancia mediante la síntesis del arte. La pieza se titula Exodo: “Soy un judío errante/soy cristiano/soy musulmán/ indio americano/tibetano/gitano/yoruba. Mi corazón es mi castillo/y este mundo es mi casa y mi Dios/malditas sean las guerras/ maldito es el odio/maldito el poder del rencor”.

Los poetas suelen venir al rescate cuando los extremos nos quieren fragmentar. Crean en los libros, la música, la danza, el cine, el teatro, los grandes y pequeños artistas plásticos y de muchas otras manifestaciones, que nos humanizan.

Desconfíen de la política, cuando reclame nuestro apoyo incondicional. Rehúyan de la división, aunque venga envuelta en la seducción maquiavélica. Velen por el bienestar de la familia y no se conformen cuando entiendan que alguna improcedencia política las va a mellar.

En nuestra nación no nació la libertad, pero se ha practicado mejor que en ningún otro lugar del mundo.

Dr. Eduardo José Padrón*.- Doctor en Filosofía por la Universidad de Florida es presidente de la universidad estatal “Miami Dade College” (MDC) desde 1995. Economista por formación, la afamada revista Time lo nombró uno de los diez mejores presidentes de la universidad en 2009 y en el 2016 fue galardonado con la máxima distinción civil de los Estados Unidos, la “Medalla de la Libertad Presidencial”, galardón otorgado por el Presidente de los Estados Unidos, por su "contribución especialmente meritoria a la seguridad o los intereses nacionales de los Estados Unidos, la paz mundial, la cultura u otros esfuerzos públicos o privados importantes".

JCM