“Ningún lector puede ser mejor por leer a Sherlock Holmes”

COMUNICA.- “Las buenas obras literarias son las que hacen que el lector sea alguien mejor, pero nadie puede mejorar por leer a Sherlock Holmes”, escribía Arthur Conan Doyle sobre el personaje emblemático de su literatura en sus ensayos.  

El sir británico, elegante y honesto creador literario, dejó en su obra “Mis libros, Ensayos sobre literatura y escritura” las huellas de su sino literario, una sabrosa lectura para aficionados y curiosos de este autor y del personaje que más fama le brindó.

Traducido al español por Jon Bilbao ya se encuentra en las librerías españolas. Podemos asegurar que no será lectura imperdible el recuento de las obras y los ensayos de A. C. Doyle, escritos por él mismo, quien resiente un tanto de que su criatura le supere, lo cual narra divertido en sus ensayos: ¿Es justo que la criatura adquiera más fama que el creador? ¿No es realmente digno de orgullo que Frankestein, Sherlock, Dorian Gray, el Quijote o Sancho se conviertan en iconos y parte de nuestro imaginario sin que prestemos atención al autor?

“Mis libros, Ensayos sobre literatura y escritura”, está lleno de anécdotas sobre casos que en la vida real reclamaban del escritor el planteamiento de qué hubiera hecho Holmes; o aquella otra en que el autor anuncia que Holmes se retiraba para dedicarse a la apicultura en South Downs, y el escritor empieza a recibir misivas como esta: “¿Necesitará el señor Holmes un ama de llaves para su casa de campo?”, se interesaba una de ellas. “Sé de alguien a quien le encanta la vida tranquila del campo”. Reales también eran las peticiones de ayuda que recibía el doctor Conan Doyle para que investigara misterios sin resolver.

Conan Doyle creó a Holmes a partir de Auguste Dupin el detective creado por Edgar Allan Poe, que actuaba a base de razonamientos, pero Doyle dotó a Holmes de una formación científica formidable para que fueran sus habilidades, y no su fortuna o la casualidad, las que merecieran la resolución del caso. “En esto fui un revolucionario y después muchos me han imitado”, señala él mismo autor.

Los ensayos de C. Doyle muestran el hartazgo, miedo a aburrirse y a aburrir. “No quiero ser desagradecido con Holmes, a quien considero un gran amigo. Si alguna vez me he cansado un poco de él es porque es un personaje sin matices”, narra el escritor. “Es una máquina de calcular y cualquier cosa que añadas debilita esa impresión”. Lo mismo le pasa con Watson. “Para que un personaje sea verosímil hay que sacrificarlo todo a la coherencia”.

Conan Doyle quiso limitarse a 12 relatos, pero al final acabó produciendo 56 relatos y cuatro novelas sobre Sherlok Holmes, durante cuatro décadas que opacaron absolutamente el resto de su producción, que no fue poca. Sus intentos solían chocar con la demanda de más Holmes

Y claro que no creó literatura en mayúsculas, pero sí un icono de la cultura popular británica que sigue originando películas, series de televisión, visitas a Baker Street –ahora sí existe un museo de su falso hogar- y nuevas ediciones.

Conan Doyle arroja un jarro de agua fría desde la tumba a todos los que hoy defienden la conversión de la literatura criminal en un género en mayúsculas al indicar: “No era mi intención hacer una obra mayor y ninguna historia de detectives podrá serlo nunca; todo lo relacionado con temas criminales no es más que una forma barata de despertar el interés del lector”.