Fallece el “antipoeta” Nicanor Parra

COMUNICA.- Físico, matemático y creador de la 'antipoesía', Nicanor Parra falleció este martes a los 103 años. Licenciado en Matemáticas y física por la Universidad de Chile, estudió en Estados Unidos e Inglaterra, y se especializó en mecánica y cosmología.

Nacido en una modesta familia de San Fabián de Alico (Chillán, sur de Chile), hermano entre otros ocho de la popular cantautora Violeta Parra, Nicanor destacó en ciencias, pero su vida estuvo siempre marcada por la literatura.

En casi un siglo de vida, revolucionó la poesía hispanoamericana con un estilo extravagante y transgresor que conquistó especialmente a las nuevas generaciones por su escritura irreverente, mundana y a la vez sencilla. Camilo Marks,  escritor y crítico literario chileno señalaba "A contraposición de Neruda, que hablaba del pueblo, Nicanor habla como el pueblo".

Parra publicó en 1937 su primer libro, Cancionero sin nombre y 17 años su segunda y más importante obra: Poemas y antipoemas (1954), el detonante de la 'antipoesía'. Con este libro, Parra introduce la ironía y el léxico simple para hablar de temas cotidianos y se rebela contra la poesía tradicional chilena, a la que consideraba rígida y seria.

También mezcló la literatura y obras visuales, con montajes de gran impacto, como "El pago de Chile" (2006), una representación en la que aparecían ahorcados todos los presidentes del país. Parra mantuvo una ambigua relación con el poder y huyó de la poesía ideologizada.

Durante la Guerra Fría, pese a ser considerado de izquierda, sorprendió a la intelectualidad de la época cuando aceptó una invitación a tomar el té de la esposa del ex mandatario estadounidense Richard Nixon.

Su osadía le valió ser vetado en la Feria del libro de La Habana y repudiado por los comunistas, alejándolo del poeta y Nobel chileno Pablo Neruda, quien tuvo un papel activo en el gobierno de la Unidad Popular del socialista Salvador Allende.

El Premio Cervantes llegó para Nicanor Parra luego de recibir el Premio Nacional de Literatura (1969), el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1991), y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2001).

Pero una vez más, el galardón le valió para exhibir su faceta más contestataria. Se negó a viajar a recibirlo y en su lugar envió a su nieto Cristóbal, quien leyó ante el auditorio:

"No me explico, rector, las razones que pudo tener el jurado para premiarme a mí, que soy el último de la lista de este premio tan contundente como merecido. Hay por lo menos una docena de candidatos, que con razón se sienten postergados",  hay una sola explicación posible, el estado precario de salud de este anciano decrépito. Este es un premio a la longevidad".

JCM